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PARDAL
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“El pardal es el grito destemplado / que anuncia luto cada primavera (…)”.
El pardal, nombre con el que se conoce al instrumento como a quien lo toca, lo precisaría también D. Manuel Fuentes afirmando que el pardal es un “cargo hereditario y de una tradición centenaria, anuncia con una trompeta el paso de las procesiones y los cultos de la Semana Santa (…). Inicia siempre las procesiones y anuncia la salida de los <pasos> de los templos. La tradición dice que le dieron este nombre del pájaro <pardal> que anuncia con su canto el comienzo de la primavera”.
El apelativo pardal es cuanto menos confuso; sin embargo, y de acuerdo con las opiniones de V. Asensio y R. Pérez de Castro , la génesis de la designación “Pardal” para quien tañe este aerófono podría deberse a que a principios del s. XVII había un músico con este apellido y a quien se le contrata para tocar la trompeta en estas procesiones.
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Libro de Fábrica de Santa Cruz |
Libro de cuentas de la Vera Cruz |
Libro de la Quinta Angustia |
1621 |
1665 |
1687 y 1688 |
1689 |
1690 en adelante |
(…) a Pardal |
(…) a Pardal |
(…) a Pardal |
(…) a el Pardal |
(…) a el Pardal
(…) al Pardal
(…) el Pardal |
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Se puede observar en la tabla la conjugación de dos factores: por un lado, una gramática no instituida plenamente ha podido distorsionar el nombre propio, el cual se ha reajustado y se ha establecido una identidad particular sobre el mismo (derivada por la inclusión del artículo el). Por otro, la reiteración y periodicidad de la presencia de un músico así llamado (seguramente apellidado) y, más que probablemente, de sus descendientes, devino en que un nuevo copista tratara “al Pardal” como figura (y no como persona concreta).
El nombre del individuo en sí pasa a estar provisto de significado y, a partir de este momento, la interpelación de su nombre se identifica a un rol, el del músico que anuncia el advenimiento de la procesión en la Semana Santa de Medina de Rioseco. Esta responsabilidad parece haber venido siempre legada de padres a hijos, no siendo necesariamente el primogénito quien tomara el relevo del padre (contrariamente a lo que se piensa) en una especie de orden natural y respetado por la comunidad riosecana.
Desde una perspectiva meramente analítica -musical, se ha de señalar que la secuencia interpretada por El Pardal se trata de un continuado diálogo de carácter evocativo que se establece entre dominante y tónica. La cíclica secuencia sólo presenta intervalos de 4ª Justa. El ejemplo se presenta en Fa.
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Este toque de El Pardal se ejecuta esporádicamente (sin lugares concretos como cruces o esquinas) durante la manifestación religiosa anunciando la presencia de Cristo.
Cabe señalar que El Pardal realiza también otro toque -más extenso y variado- para convocar a los cofrades de Jesús Nazareno de Santiago y la Santa Verónica tras la misa del Domingo de Ramos.
Tan aclimatados y enraizados están entre los jóvenes riosecanos el tañer de estos dos instrumentos – tan específicos, sin embargo – que cualquier joven riosecano podría entonar el toque del pardal o percutir el repicar del tapetán desde edades muy tempranas.
Así ha ocurrido desde hace al menos varias décadas y es más que preconizable que continuará así, por el sentir de una comunidad hacia sus costumbres y/o tradiciones, en su aspecto sonoro en este caso.
Todos los datos musicales expuestos han sido extraídos de la monografía musical
"La Música en la Semana Santa de Medina de Rioseco", de Pablo Toribio Gil.
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