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El Tapetán:
Una evidencia del recogimiento sonoro que conllevaba la Semana Santa Riosecana es la existencia del tapetán. Este instrumento es un tambor de madera y cuero recubierto de un paño o tapete, dicho de otro modo: es un tambor tapetado. Este membranófono lo tañe una persona por paso y por lo general debajo del tablero del mismo; suelen ser niños cofrades quienes lo percuten y quienes recibirán ese día el calificativo de tapetanes.
Su peculiar redoble tiene lugar en los pasos “que representan los martirios y la subida al Calvario”. El redoble que se tañe sobre El Tapetán es el siguiente:
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an, si lo quieres pa’ comer y si no para cenar. Tan tan tan, tapetán, tan tan tan, tapetán, tan”.
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El origen (no del vocablo, sino del instrumento en sí) del tapetán bien pudiera provenir de un atabal, que más tarde, tal vez por el recogimiento sonoro requerido en estos días de luto, se taparía con tela.
Respecto a su original apelativo son disímiles las elucidaciones que pueden argumentar tal vocablo. Lo más probable es que la voz tapatán (hoy desaparecida, y con la que se explicaba el sonido del tambor) con el transcurrir del tiempo y las alteraciones que generalmente conlleva la transmisión oral, haya devenido en el vocablo tapetán.
Tapatán → (modificación en la transmisión oral) → Tapetán |
El tapetán no es testamentario, y es susceptible por tanto, de ser interpretado por distintos cofrades, que ya desde niños, comienzan a ser parte integrante de la arraigada procesión riosecana, infantes que por supuesto, tocarán el tapetán “como siempre se ha tocado”. A este respecto cabe señalar que en mi trabajo de campo pude escuchar de la viva voz de diversos riosecanos mayores“cómo se tocaba el tapetán” en un ejemplo de inclusión de una letra ideada como estrategia mnemotécnica:
“Tan tan tan, tapetán, tapetán, tapetán, tapetán, medio duro medio pan, si lo quieres pa’ comer y si no para cenar. Tan tan tan, tapetán, tan tan tan, tapetán, tan”. |
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