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ANDRÉS DE OLIVEROS Y PESQUERA
(1639-1689)
La Semana Santa de Medina de Rioseco destaca por el importante patrimonio procesional de gran calidad artística y belleza compositiva, al que se suma la particular forma de procesionar los pasos a hombros, la tradición de un pueblo y el arraigo en la manifestación de la religiosidad popular. Uno de esos artistas, motivo de este breve enunciado, es el escultor Andrés de Oliveros y Pesquera, artífice de la Crucifixión del Señor o comúnmente conocido como el paso de Longinos, en alusión al nombre del oficial romano, que subido al caballo, clava la lanza en el costado de Cristo. Junto con el paso del Descendimiento de la Cruz se custodia en al Capilla de los Pasos Grandes de la Ciudad de los Almirantes.
La actividad artística del escultor es poco conocida aunque, a través de los contratos de ejecución de las diferentes obras así como de las aportaciones de nuevos estudios en las provincias vallisoletana y palentina permiten enumerar las obras. Parece evidente que tuvo taller en Valladolid y que mantuvo una estrecha relación profesional con el ensamblador Juan de Medina Arguelles.
Una de las primeras obras de las que se tiene constancia es la colaboración en el retablo de la iglesia de la localidad palentina de Itero de la Vega en 1654. Con posterioridad, en 1663, hace las Virtudes de la Fe y la Esperanza para el ático del retablo de la capilla mayor del templo de Santa María de Tordesillas; trazado por Pedro de la Torre en 1655. También en la localidad vallisoletana de Cigales, en 1668, talla las esculturas y los relieves del retablo mayor de la Iglesia de Santiago Apóstol, trazado por Francisco García de Ardero en 1665. El arquitecto Pedro de Cea y su cuñado Juan de Medina Arguelles se obligaron a hacer el retablo mayor en 1666 y encargan a Oliveros la realización de la Presentación y la Anunciación del pedestal. En Cevico de la Torre (Palencia) interviene en el retablo mayor de la Iglesia de San Martín, de Cristóbal Ruiz de Andino y Antonio de Villota en 1666 de Oliveros son, de 1672, el Calvario y un San Martín y el mendigo.
El ensamblador Juan de Medina Arguelles recomienda a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Quinta Angustia de Medina de Rioseco, a Oliveros, para que haga el paso procesional de la Lanzada que dio Longinos a Nuestro Señor Jesucristo. Un encargo que le ocasionó diferentes contratiempos con la cofradía . En 1673 se firma el contrato en el que sale como fiador Juan de Medina Arguelles. La escena estaba compuesta por la Virgen María, San Juan y María Magdalena a los pies de la cruz de Cristo; Longinos a caballo y el mancebón que sujeta las riendas. El resultado final no debió convencer al cabildo por lo que piden a Francisco Diez de Tudanca que modifique el paso en 1675 , e incluya un soldado. No contentos con el resultado deciden recurrir al escultor Tomas de Sierra en 1696. El trabajo consistió en aligerar y componer las figuras, sustituir las esculturas de la Virgen María, María Magdalena y San Juan, y añadir un centurión. El resultado final es el paso procesional de la Crucifixión del Señor que cada año participa en la Procesión de la Soledad, la tarde de Viernes Santo.
En la Iglesia de Santiago de Rioseco se conserva el relieve de la Imposición de la casulla a San Ildefonso de 1674, en el que San Ildefonso arrodillado recibe la casulla de la Virgen ayudada por un ángel, en presencia de Santa Leocadia.
En Medina del Campo la Cofradía de las Angustias le encarga, en 1674, dos conjuntos procesionales: uno de siete figuras para el paso del Descendimiento de la Cruz , de la misma forma y hechura que el de Valladolid. El segundo, el paso de Jesús Nazareno con las esculturas de María, San Juan, Magdalena y un criado tocando la trompeta en proporción, estatura, medida y calidad del Nazareno de la Capilla de las Angustias. En la Colegiata de San Antolín, en el retablo dedicado a Nuestra Señora de la Soledad, hay dos esculturas de Santa María Magdalena y San Juan Evangelista, con el Nazareno, para formar parte del paso del Camino del Calvario.
Olivares acepta el trabado de Juan de Medina Arguelles de doce columnas salomónicas en 1679, sin que los datos aportados por Esteban García Chico esclarezcan su destino. También, este mismo historiador, atribuye los retablos colaterales de la Iglesia de Santa Cruz a Juan de Medina Arguelles y a Andrés de Oliveros. Del ensamblador Juan de Medina es también el retablo mayor de la iglesia, de 1663, en el que narra episodios de la vida del emperador Constantino y a la exaltación de la Cruz. Los dos retablos están dedicados: uno al Cristo de la Pasión, con relieves de la Oración del Huerto, la Flagelación, Calvario, Ecce Homo y el Beso de Judas. El retablo de la Piedad hace referencia a la Virgen. Con factura semejante al anterior presenta, rodeando la hornacina central, los relieves de la Circuncisión, Sepulcro, Descendimiento de la Cruz, Dolorosa y la Presentación del Niño en el templo. |
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