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El TABLERO DEL PASO PROCESIONAL DE LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR DE MEDINA DE RIOSECO |
Detalle de palotes |
La tarde de Viernes Santo, Cristo ha muerto crucificado en el Gólgota ante la mirada desgarrada de Maria, acompañada por María Magdalena y San Juan. Longinos, custodiado por dos soldados, clava la lanza en el costado de Jesús, mientras que el mozo de riendas impotente se cubre el rostro para no ver la atrocidad que se está cometiendo. Esta escena de la Pasión fue reproducida por Tomas de Sierra, Andrés de Olivera y Diez de Tudanca en el conjunto procesional de la Crucifixión o de la Lanzada que dio Longinos a Nuestro Señor Jesucristo de la Hermandad de la Crucifixión del Señor y de cuyo tablero existe una singular ejecución que puede ayudar a definir la sencillez de la Semana Santa riosecana.
Artísticamente el tablero es diferente a los utilizados por otras cofradías de Medina de Rioseco, al estar construido siguiendo criterios de funcionalidad en detrimento del adorno, lo que le da al conjunto procesional la sobriedad y solidez propio de un paso de grandes proporciones y peso. Por otra parte, los elementos sobresalientes o delicados podrían entorpecer las labores de maniobra al salir y entrar el paso en la Capilla o de horquillado durante el recorrido procesional. El tablero actual es similar al sustituido al compararle con el que aparece en las fotografías y filmaciones de principios de siglo, aunque seguramente algo más ligero y contaba con una pequeña balconada de celosía adornando el perímetro superior.
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En la Junta General de Ajuste de Cuentas de mayo de 1924 un hermano expuso “la necesidad de hacer una reparación en el tablero por hallarse en un estado de poner varias vigas o palotes nuevos”. Varios días después el presidente convoca junta particular para evaluar el estado del paso y acordar enviar una solicitud al Ayuntamiento de la localidad para solicitar el aporte de las vigas necesarias. Al año siguiente, en la Junta de Domingo de Ramos, la directiva informó del estado del tablero, de las piezas deterioradas y de los trámites seguidos para la reparación. También notificó a los hermanos que la administración local, la parroquia de Santa María y una empresa local colaborarían en la restauración.
Hasta mayo de 1929 no se volvió a retomar el arreglo del tablero. El ocho de diciembre se convocó Junta General Extraordinaria para detallar la reconstrucción del tablero y para habilitar una partida económica con la que sufragar los costes de pintado, al no estar contemplada en el reglamento, lo que indica que el tablero está ya en la fase final y cuenta con el beneplácito de la comitiva. También fue necesario el bruñido de las argollas que sirven para apoyar la mano del lado del hombro al que se cargue. El Viernes Santo de 1930 el paso procesiona con el nuevo tablero, más fuerte que el anterior y sin la pequeña balconada de celosía. |
Al tablero resultante se le puede definir como robusto y de líneas rectas. Consta de un bastidor de madera de grandes dimensiones y resistencia, capaz de soportar el peso del grupo de ocho imágenes. En paralelo se disponen cinco vigas de madera a cuyos extremos se encuentran los palotes. A lo largo de los laterales derecho e izquierdo y de los cinco palotes delanteros y traseros se colocan los veinte hermanos que transportan a hombros el paso. Las vigas están unidas entre si mediante travesaños, reforzados con nervios de hierro. La parte superior se cubre con entarimado de tablones ensamblados y enmarcados por una moldura de poca altura. Al observar el reverso del tablero uno tiene la sensación de estar bajo la techumbre de una de las típicas viviendas castellanas. Cuando los hermanos le elevan las distintas piezas se arquean para adaptarse a los desniveles de las calles y de las alturas de los portadores, generando un chasquido característico que da la sensación de que se va a fragmentar.
Desde la construcción y hasta la restauración integral del paso, en los años setenta, no hay constancia de otras intervenciones. En 1972 la cruz se reforzó al retirarse, en 1964, la estructura metálica que soportaban los faroles y que ocultaba la belleza de la composición. Al año siguiente se colocó una moldura para adornar el tablero. En 1980 para facilitar la colocación de los tacos niveladores en altura de los hermanos que llevan el paso se injertó un sistema de pletinas en la parte inferior de las vigas exteriores. En 1998 con la restauración de la Capilla, retablo y del conjunto procesional, el tablero fue reparado en las zonas de desgaste y tratado contra xilófagos. Los soportes o banquillos sobre los que descansa el paso de Longinos en la Capilla han sido sustituidos por otros de similares características. |
Detalle de anilla de agarre |
| La construcción es también sencilla al presentar un travesaño horizontal con dos pilares a ambos lados y con la base tipo zapata. Los verticales, orientados al lado derecho, están desplazados hacia el interior para facilitar la introducción de las piernas y evitar tropezar con ellos al levantar el paso a pulso para salir de la Capilla. |

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